Los corredores recreacionales no presentan mayor riesgo de desarrollar artrosis que las personas sedentarias.
Pocas frases están tan extendidas como esta: “Correr destroza las rodillas”. Se escucha en consultas, en conversaciones informales y, sobre todo, entre quienes observan el running con cierta desconfianza. Es una idea que se ha repetido durante años hasta convertirse casi en una verdad asumida. No hay semana que me digan: ¿Cómo tú siendo traumatólogo corres maratones? Te vas a destrozar las rodillas.
Sin embargo, cuando analizamos lo que dice la ciencia y lo que vemos en la práctica clínica diaria, la realidad es bastante distinta. La pregunta es directa: ¿correr es malo para las rodillas? Y la respuesta, en la mayoría de los casos, es clara: no solo no es malo, sino que puede ser beneficioso. La creencia de que correr desgasta las rodillas parte de una lógica aparentemente razonable. Si una articulación soporta impactos repetidos durante años, parece lógico pensar que acabará deteriorándose.
Durante mucho tiempo, se interpretó el cartílago como un material que se “gasta” con el uso, como si fuera una pieza mecánica. Bajo esa idea, correr equivaldría a acelerar ese desgaste. Pero el cuerpo humano no funciona como una máquina pasiva. El cartílago es un tejido vivo, que responde a las cargas, se adapta y necesita estímulo para mantenerse en buen estado. De hecho, la falta de movimiento también tiene consecuencias negativas.
Lo que dice la evidencia científica
En las últimas décadas, numerosos estudios han analizado la relación entre correr y la artrosis de rodilla. Y los resultados son bastante consistentes. Los corredores recreacionales no presentan mayor riesgo de desarrollar artrosis que las personas sedentarias. De hecho, algunos estudios sugieren incluso una menor incidencia en quienes corren de forma habitual.
Esto se explica porque el ejercicio regular contribuye a varios aspectos clave:
- ayuda a mantener un peso corporal adecuado
- mejora la fuerza muscular que protege la articulación
- favorece la estabilidad de la rodilla
- estimula el metabolismo del cartílago
En otras palabras, una rodilla que se mueve y se entrena adecuadamente suele funcionar mejor que una que permanece inactiva.
