• Un dolor de pies puede provocar dolor que repercuta en rodillas, caderas, columna e incluso hasta la cabeza.

El dolor de pies es una de las causas más invalidantes y limitantes de entre todas las que llegan a la consulta. Son muy frecuentes, sobre todo entre las mujeres, y con frecuencia, es necesario recurrir a la cirugía para poder corregir dichas deformidades. A continuación enumeramos las causas más frecuente de pies dolorosos.

Un dolor de pies puede provocar dolor que repercuta en rodillas, caderas, columna e incluso hasta la cabeza.

Hallux valgus o juanete

Es un cuadro que cursa con una desviación lateral del dedo gordo en la unión con la articulación metatarsofalángica del pie. La parte interna de la cabeza del primer metatarsiano presenta una prominencia que se llama bunion y que se puede irritar o enrojecer por el calzado. El resto de los pies se pueden deformar, adoptando la forma de dedos «en martillo». Estos dedos martillo suelen provocar dolor y forman callosidades en el dorso del dedo al rozar con el zapato. El juanete junto con el pie plano, es la causa más frecuente de deformidad en los pies.

Es más frecuente en mujeres que en hombres, en una proporción de 10/1. Puede haber cierta predisposición familiar a la hora de padecerlos (madres con juanetes, hijos con juanetes). Sin embargo, lo más frecuente es que su aparición se deba al uso de calzado excesivamente estrecho o de tacón; esto provoca una presión continua del dedo gordo hacia el quinto dedo, provocando que la cápsula y los ligamentos que rodean y estabilizan al primer dedo cedan y se produzca la deformidad, poco a poco. En otras ocasiones, algunas enfermedades reumáticas o artrosis entre las más frecuentes pueden provocar o acelerar su aparición.

El tratamiento no quirúrgico consiste en el uso de un calzado de anchura adecuada, el usar una plantilla o calzado con un soporte en la zona medial donde el arco del pie suele estar caído, evitar el uso de los tacones ya que incrementan la presión sobre el dedo gordo, acentuando la deformidad. Los pies que no den problemas se deben tratar por estos medios. No se recomienda la cirugía en el juanete que no duele.

En cuanto al tratamiento quirúrgico, va a depender del tipo de pie, variando las opciones en:

Cirugía percutánea: es una técnica que consiste en el uso de fresas de alta velocidad que resecan las deformidades a través de miniincisiones. Nosotros la preferimos ya que supone una recuperación rápida, apoyo del pie desde el principio y menos dolor, alta en el día de la interveción y anestesia local o locorregional.

Cirugía abierta: se reserva para casos más complejos en los que la deformidad no puede ser corregida con esta técnica y requiere de una mayor liberación de partes blandas y resección ósea. La recuperación es inicialmente más larga pero a medio plazo el resultado es igualmente satisfactorio. Es muy importante personalizar el tipo de cirugía dependiendo del paciente que estamos tratando. No a todos los pacientes le vale la misma técnica.

Metatarsalgia

Es la presencia de dolor con el apoyo y al caminar en la zona correspondiente a la cabeza de los metatarsianos del pie, justo en la raíz de los dedos, sobre todo los centrales, desde 2º a 4º. Es frecuente que aparezcan durezas similares a callos en dicha localización, que vuelven a salir por muchas veces que se acuda al podólogo. Con frecuencia el paciente puede notar hasta sensación de hormigueo que le irradia a los dedos de los pies.

Suele asociarse con frecuencia a los pies con juanetes, donde el dedo gordo transfiere todo el peso que debe soportar al resto de los dedos; esto de forma repetida, sobre todo en personas que trabajan de pie, puede provocar la aparición de las “durezas” en la planta del pie y, mas adelante, del dolor y la cojera.

El tratamiento inicial consiste en prescribir el uso de plantillas para “descargar” la parte de delante del pie, es decir, que la zona donde se encuentra la dureza en la planta del pie no apoye y se transfiera la carga del peso del cuerpo a una parte más atrás en el pie.

Cuando esto no es suficiente, se puede plantear la cirugía como en el caso anterior. Si es el juanete el que provoca dicha sobrecarga, hay que tratarlo a la vez que se tratan los dedos que provocan el dolor. El procedimiento suele ser realizar un corte en el hueso de los dedos centrales del pie para acortarlos.

Neuroma de Morton

Es una inflamación de los nervios que van entre los dedos del pie, debido sobre todo a microtraumatismos. Suele afectar a mujeres con mayor frecuencia que a hombres, y suele ser unilateral. El paciente presenta un dolor quemante, persistente o con calambres, localizado en la región de las cabezas de los metatarsianos, generalmente en el espacio entre 3º y 4º dedos. El dolor aumenta con la deambulación y disminuye con el reposo, retirada de calzado y masaje de la zona.

El diagnóstico suele completarse con la realización de una ECO o una resonancia del pie. El tratamiento puede ser Conservador mediante la utilización de plantillas, inyección local de corticoides en el espacio interdigital afectado y los zapatos de puntera ancha. Una vez fracasado el tratamiento conservador y habiendo descartado otras causas posibles de metatarsalgia que pueden coexistir con el neuroma interdigital, estaría indicada la cirugía. Se extirpa el nervio inflamado.

Espolón calcáneo es la presencia de una calcificación en el talón debido a traumatismos de repetición como ocurre en el fútbol, en personas que trabajan en cuclillas o simplemente debido un caminar en exceso. El paciente refiere dolor en el talón que empeora llegando a provocar cojera al levantarse de la cama o tras permanecer un tiempo sentado, y que se alivia trascurridos unos pasos. También se aprecia un empeoramiento nocturno. El dolor no es porque el espolón se clave en la planta del pie, es debido a que al calcificarse la fascia plantar cuando se inserta en el talón, el tejido está rígido y es poco flexible, sobre todo cuando hemos descansado y comenzamos a apoyar el pie, por ejemplo, tras un almuerzo o al levantarse por la mañana. El dolor dura unos pasos, justo hasta que la fascia se estira y encoge varias veces, como si se calentara, y luego puede caminar un buen rato.Si vuelve a parar, la fascia se enfría, se encoge y vuelve a doler cuando se camine de nuevo.

La palpación medial del origen de la fascia plantar en el talón es doloroso. En el estudio con una Rx simple se aprecia la presencia de dicho espolón. Sin embargo, se sabe que una de cada cinco personas, tiene un espolón visto en la Rx y sin embargo no es doloroso.

El tratamiento inicial es reposo, plantillas especiales y analgésicos. Si no hay mejoría, se puede infiltrar. Es raro necesitar la operación.