• Este discurso privado está dirigido sólo a nosotros mismos y es algo que el individuo siente que puede «escuchar» completo con tono e inflexión.

Mientras lees esto, es posible que escuches las palabras en tu cabeza. Esa vocecita es tu «monólogo interior», también conocido como «voz interior», «habla interior» o «diálogo interno», pero resulta que no todo el mundo tiene un monólogo interior. Es más, las investigaciones han demostrado que existe una gran variación en la frecuencia con la que las personas que tienen un monólogo interior realmente lo experimentan.

Con frecuencia, esta voz interior se activa como crítica ante algo que no hacemos bien («eres un idiota, tenías que haberle dicho algo a esa chica o chico; verás cómo ahora se va ir con otro pensando que no le haces caso») activando el miedo ante una situación difícil («no saltes por ahí que verás la torta que te vas a dar» o también «seguro que voy a suspender porque me va a caer justo el tema que no he estudiado»).

En el deporte profesional controlar esa voz interior es clave para tener éxito. Como yo digo, que tu mente juegue en tu equipo y no sea un lastre: «Ya verás como voy a fallar el penalti». En lugar de pensar de forma positiva para afirmar con rotundidad: «Lo marco seguro. He hecho esto 1.000 veces y no tengo ninguna duda»

¿Qué es un monólogo interior o tu voz interior?

Este monólogo interno utiliza el lenguaje, pero el individuo no necesita mover la boca ni ser escuchado para formar las palabras que escucha. Este discurso privado está dirigido sólo a nosotros mismos y es algo que el individuo siente que puede «escuchar» completo con tono e inflexión, aunque no sea audible por otras personas.

Los niños suelen desarrollar un monólogo interior alrededor de los 2 o 3 años junto con el desarrollo del lenguaje expresivo, que es la capacidad de comunicar pensamientos y deseos a través de medios verbales y no verbales. Diferentes estudios han indicado que esa voz interior tiene tres dimensiones:

– Condensación, o cómo de detallada es tu voz interior. En algunos casos, la voz interior puede ser descriptiva y comunicativa, con un diálogo interno que incluye frases y párrafos completos, mientras que en otros puede que sólo utilice una sola palabra o fragmentos de una frase.

Esta es la que más uso normalmente, sobre todo en la salida de las maratones o aquella prueba importante. «Has entrenado mucho y bien para estar aquí. Disfruta, te lo mereces. Eres capaz de esto y más» es lo que me repito constantemente y también si hay algún momento de bajón.

– Diálogo o si estás pensando en una o varias voces. A veces es posible que solo escuchemos una voz en nuestra cabeza, como cuando nos decimos cosas que debemos recordar o animarnos antes de emprender una tarea difícil. Pero otras veces, podemos pensar en múltiples voces, como cuando anticipamos conversaciones futuras imaginando lo que nosotros y la otra persona diremos o cuando tenemos un debate interno en el que pensamos en varias perspectivas diferentes a la vez. Imaginemos una situación en la que hemos podido enfadar a algún amigo o nuestra pareja y esperamos tener esa conversación. En nuestra cabeza se desarrollan diferentes posibles escenarios de conversaciones con las dos voces, desde el enfado a las disculpas. Es como prepararse y anticiparse para lo que pueda surgir.

– Intencionalidad, o si estás usando deliberadamente o no tu monólogo interior. En algunos casos, como cuando queremos practicar una presentación, podemos emplear intencionalmente nuestro monólogo interior.

¿Todo el mundo escucha una voz interior?

Los monólogos internos son extremadamente difíciles de estudiar. Después de todo, nadie puede mirar dentro de la mente de otra persona y ver exactamente qué y cómo está pensando. Como resultado, los investigadores han ideado diferentes formas de estudiar los monólogos internos.

Algunos de ellos han incluido encuestas de autoinforme y muestreo de experiencias, en las que se pide a los participantes de la investigación que lleven diarios o participen en entrevistas para proporcionar datos abiertos sobre sus experiencias internas.

Un método de muestreo de experiencias llamado muestreo descriptivo de experiencias se utiliza a menudo en estudios del habla interior. Fue desarrollado por el profesor de psicología Russell Hurlburt y requiere que los participantes de la investigación informen sobre su experiencia interior en momentos aleatorios durante el día.

Debido a que estas diferentes formas de investigar los monólogos internos han llevado a resultados inconsistentes, los investigadores han encontrado diferentes respuestas a la pregunta de qué tan prevalentes son realmente los monólogos internos.

UN ESTUDIO SUGIERE QUE LAS PERSONAS EXPERIMENTAN UN MONÓLOGO INTERNO EL 75% DEL TIEMPO

Algunos estudiosos han sugerido que todo el mundo tiene un monólogo interior y que éste nunca se detiene durante las horas de vigilia del individuo, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Sin embargo, otros postulan que algunas personas carecen de un monólogo interno y sugieren que incluso las personas que tienen un monólogo interno varían ampliamente en la frecuencia con la que lo experimentan a lo largo del día.

Por ejemplo, Hurlburt estima que entre el 30% y el 50% de las personas experimentan con frecuencia un monólogo interno. Su investigación utilizando su método de muestreo de experiencia descriptiva ha indicado que la mayoría de las personas no experimentan su monólogo interno todo el tiempo, y muchas pueden pasar por gran parte de sus días sin experimentarlo en absoluto.

Por otro lado, los investigadores que han utilizado diferentes métodos de investigación han llegado a la conclusión de que la frecuencia del habla interna es mucho mayor; un estudio sugiere que las personas lo experimentan el 75% del tiempo.

Pros y contras de tu voz interior

Se ha descubierto que un monólogo interior tiene beneficios en una amplia gama de ámbitos, incluida la planificación, la resolución de problemas, la autorregulación, la autorreflexión, la regulación de las emociones y la toma de perspectiva. El monólogo interior también puede ser una fuente de motivación, instrucción y autorrefuerzo positivo.

Por otro lado, para algunas personas la autocrítica es un rasgo habitual de su monólogo interior. Este es un gran inconveniente de los monólogos internos, y los estudios han encontrado que el diálogo interno autocrítico se asocia con una menor autoestima y declaraciones negativas automáticas más frecuentes sobre uno mismo.

Es fundamental querernos y eso pasa por llevarnos bien con nuestra charlatana, la voz interior que nos alienta, anima y estimula, pero que en muchas ocasiones es nuestra crítica más feroz y despiadada.