La preparación física que deben tener estos superatletas es muy específica y completa ya que algunos consideran el asiento de un monoplaza como un potro de tortura.

Un piloto de Fórmula 1 puede parecer que es únicamente alguien que conduce un vehículo a velocidades de vértigo y la sangre fría suficiente como para ser último en pisar el freno en una curva cerrada. Nada más lejos de la realidad.

La preparación física que deben tener estos superatletas es muy específica y completa ya que algunos consideran el asiento de un monoplaza como un potro de tortura.

El piloto está sometido a fuerzas laterales, verticales, aceleración y desaceleración. Es como si a una persona le introdujeran en una coctelera y la agitáramos. Por lo que respecta al capital humano, los pilotos también deberán adaptarse a las nuevas situaciones y poner a punto su físico para rendir al máximo todo el año.

¿Cómo afecta un monoplaza a la anatomía del cuerpo humano?

La columna es el eslabón más débil del esqueleto de un piloto. Cuando el monoplaza alcanza los 300 km/h, la fuerza que debe soportar el piloto es de 700 kg aproximadamente. Cuando el coche acelera, la inercia obliga al cuello a irse hacia atrás. La musculatura del cuello, trapecios y esternocleidomastoideo son los encargados de «sujetar» el cuello y que el movimiento no sea demasiado extremo. Ello hace que todos los pilotos realicen ejercicios específicos para tonificar esa musculatura, de ahí que la mayoría de los pilotos, Alonso es el máximo exponente, tengan un cuello que llamamos «bufaloide».

Además, para evitar lesiones cervicales, se ha diseñado un dispositivo llamado HANS (Head and Neck Support). Consiste en unos soportes a modo de tirantes que se colocan sobre los hombros y que van unidos al casco. Evitará movimientos aberrantes que puedan provocar lesiones a nivel cervical. Otro problema que sufre la columna es el escaso recorrido de las suspensiones. Esto obliga a una posición muy cercana al suelo y a que la columna sufra los impactos como al subirse el monoplaza a los típicos «pianos» con la vibración que esto conlleva, tanto para los discos cervicales, dorsales o lumbares.

En las situaciones de desaceleración o frenazo, la musculatura de la columna lumbar por detrás, y la del abdomen por delante, son las que evitan el movimiento hacia delante de la columna lumbar. En las curvas rápidas y muy abiertas, gracias a la escasa altura del monoplaza, la adherencia de los neumáticos a la pista, hace que el coche siga la trayectoria que ha marcado el piloto, sin embargo, el piloto sufre una fuerza hacia la parte externa de la curva que puede suponer entre 3 o 4 veces la fuerza de la gravedad. Es lo que se conoce como FUERZA G.

Otras articulaciones

Cuando hay una aceleración como la que ocurre en las rectas de meta, las rodillas de los pilotos soportan el empuje del monoplaza hacia atrás, con una tendencia a que éstas permanezcan muy juntas, provocando un aumento de tono muscular en la región interna de los muslos. Lo mismo ocurre con el cuadriceps y los gemelos.

El asiento del monoplaza es muy bajo lo que obliga a que las caderas se encuentren muy flexionadas y el cuadriceps empuja las piernas como si estuviera pisando con mucha fuerza para contrarrestar el empuje de la aceleración. Algo así le ocurre a los gemelos. La musculatura de hombros y brazos también debe estar muy bien tonificada. Es la que sujeta el volante con fuerza durante las curvas o las rectas y se ve sometidos a las fuerzas de aceleración-desaceleración.

LOS PILOTOS DE FÓRMULA 1 SON DEPORTISTAS MULTIDISCIPLINARES

Por todo ello, los pilotos deben tener una preparación física muy exhaustiva. Es conocida la afición de muchos de ellos de hacer triatlón e incluso de haber participado en un Ironman. Los pilotos de Fórmula 1 son deportistas multidisciplinares. Duras sesiones de gimnasio, ciclismo y carrera forman parte de su entrenamiento diario antes de subirse a un monoplaza.

El cuello de un piloto es una de las partes que más hay que proteger, además durante la carrera se enfrentan a deshidrataciones propias de un corredor de maratón debido al aumento de temperatura dentro del monoplaza.

Puesta a punto de los pilotos de F1

Deporte aeróbico: Correr, nadar, jugar al tenis y montar en bicicleta son deportes que ayudan a desarrollar la musculatura, la resistencia y permiten a los pilotos mejorar su concentración y ritmo cardíaco. El objeto es trabajar el umbral aeróbico, es decir, acostumbrar al cuerpo a trabajar en condiciones de resistencia y que pueda aguantar el tiempo que dura la carrera sin llegar al agotamiento por un exceso de producción de ácido láctico.

Durante la pretemporada ha sido muy habitual ver a Fernando Alonso y al resto de pilotos, realizar largas sesiones de entrenamiento de bicicleta aprovechando el calor y el ambiente seco en Dubai o Lanzarote. Los tiempos empleados y las pulsaciones pueden asemejarse a las de un ciclista profesional. En otras ocasiones, han realizado sesiones de resistencia con trabajo de remo en piragua, trabajo de propiocepción en deportes como el fútbol o el tenis.

Entrenamiento en gimnasio: Los pilotos trabajan todos los grupos musculares, prestando especial atención al tren superior y más concretamente al cuello que soporta enormes tensiones con cada frenada y aceleración. Todos los ejercicios musculares se realizan para ganar fuerza sin aumentar el volumen ya que sería perjudicial para la movilidad en el habitáculo del monoplaza. Muchos de los ejercicios se realizan en máquinas con prensa para localizar mejor el movimiento y evitar lesiones.

Por todos estos motivos los cuidados médicos y las exhaustivas pruebas físicas a los que se someten estos profesionales del automovilismo son necesarios e imprescindibles, de forma que garanticen a la escudería disponer de ellos durante toda la temporada, a excepción de alguna enfermedad o accidente grave, algo que no se puede prevenir de ningún modo.