En las personas más mayores, los déficits de hierro son aún más frecuentes, especialmente los relacionados con la fabricación de células rojas, que son las encargadas de transportar oxígeno en la sangre.

No todo lo tenemos que achacar a la edad. El cansancio, el dolor de cabeza, la fatiga, los calambres en las piernas o la sensación de falta de aire durante la realización de esfuerzos moderados no tienen por qué ser debidos a la fecha de nacimiento sino a una patología que pasa desapercibida con mucha frecuencia: laanemia.

A continuación, vamos a detallar los parámetros más interesantes y obligados a escrutar en un análisis de sangre rutinario en toda persona que sufre de estos síntomas. En las edades más avanzadas de la vida, los déficits de hierro son aún más frecuentes, especialmente los relacionados con la fabricación de células rojas, los hematíes, que son las encargadas de transportar oxígeno en la sangre

¿Qué es la anemia?

Es una enfermedad derivada de un déficit en la producción de hematíes o células rojas en la sangre. Puede haber diferentes causas, siendo las más frecuentes, las debidas a la pérdida de sangre como es el caso de las mujeres con los ciclos menstruales abundantes o debidas a una hemorragia oculta como pasa en las pérdidas digestivas debidas a úlceras pépticas o pólipos a nivel de colon que puede ser lo que ocurre y citamos en este artículo.

Otra causa es la fabricación en menor cantidad de células rojas yaque la “fábrica” de esas células no funciona a pleno rendimiento como cuando éramos más jóvenes. En lo relativo al deporte, la anemia se debe a un exceso de consumo de los recursos energéticos debido al entreno y la competición. Eso provoca automáticamente que se fabriquen menos glóbulos rojos, y que los que se fabriquen sean de un tamaño inferior.

Esto se debe en parte a que la anemia tiene muchas causas, algunas más tratables que otras. En quizás un tercio de los casos, se debe a una deficiencia nutricional, sobre todo de hierro, pero a veces de vitamina B12 o folato (llamado ácido fólico en forma sintética).

Las personas mayores pueden tener menos apetito o dificultades para comprar alimentos y cocinar. Pero la anemia también puede ser consecuencia de la pérdida de sangre por úlceras, pólipos, diabetes y otras causas de hemorragia interna. Se produce una sintomatología asociada como es la sensación de cansancio y fatiga, aumento en la frecuencia cardíaca y descenso de la tensión arterial, junto a la palidez de piel y mucosas.

Para controlar estos déficits, es necesario que al inicio de cada temporada y transcurridos unos meses desde el inicio de la competición, se realicen unos análisis de sangre específicos para poder detectar y prevenir la aparición de la anemia.

En cualquier persona, con un hemograma básico, se evalúan las células que circulan por el torrente sanguíneo. Las células rojas o hematíes son las que dan el color rojo a la sangre y son las encargadas del transporte de oxígeno, gracias a la hemoglobina que almacena en su interior. Cuando su número desciende de forma importante, se produce la anemia. En lo relacionado a los valores, la hemoglobina se mide en gramos (g) por decilitro (dL) de sangre entera, un decilitro son 100 mililitros. El nivel de hemoglobina se expresa como la cantidad de hemoglobina. Los valores normales son:

  • Los recién nacidos: de 17 a 22 g / dl
  • Niños: de 11 a 13 g / dl
  • Adultos hombres: de 14 a 18 g / dl
  • Adultos mujeres: de 12 a 16 g / dl
  • Los hombres después de la edad media: de 12,4 a 14,9 g / dl
  • Las mujeres después de la edad media: de 11,7 a 13,8 g / dl

Esta es muy frecuente, sobre todo en el sexo femenino y la causa más frecuente es por déficit de hierro, debido a una dieta no equilibrada con una insuficiente ingesta o a las pérdidas menstruales. No toda persona que sufre anemia; ésta se va a manifestar clínicamente. El organismo adopta medidascompensatorias que evitan que la persona lo note, como es el caso de “fabricar” más células transportadoras de oxígeno, pero éstas son más inmaduras y, por tanto, más pequeñas.

Cuando esto ocurre, la anemia suele llevar tiempo de evolución. Si suplementamos con hierro y alimentos ricos en él, conseguimos evitar la anemia. No obstante, hay otras maneras de valorar de forma indirecta la posibilidad de producir una anemia a medio o corto plazo. Esto se consigue mediante la valoración de los depósitos de hierro en el organismo, midiendo los niveles de dichos depósitos:

La ferritina nos da una idea de los depósitos de hierro de los que disponemos. Cuando ésta se encuentra baja, pero aún no ha disminuido el número de células rojas, no hay anemia, aunque este hallazgo nos indica que estamos predispuestos a sufrirla en un corto período de tiempo. Hay que suplementar con hierro oral.

El hierro es fundamental para formar compuestos transportadores de oxígeno como es la hemoglobina en la sangre y la mioglobina en el músculo. La cantidad de hierro que se absorbe va a depender de la cantidad de hierro almacenado. Raramente se absorbe más del 20% del hierro contenido en los alimentos que se consumen.

¿Cómo se trata la anemia?

En primer lugar, la prevención mediante una alimentación sana y equilibrada. Si a pesar de todo ello el hemograma refleja la presencia de anemia, deberemos tratarla con hierro mediante lospreparados que hay en el mercado hoy en día, ya sean comprimidos, ampollas o hierro intravenoso y de administración intrahospitalaria. Lo normal es repetir la analítica a los tres meses y reevaluar la situación. Si hemos seguido el tratamiento prescrito, la situación habrá cambiado y nuestros niveles de hemoglobina en sangre, así como los depósitos de hierro, habrán recuperado los niveles normales. Sin embargo, es posible que precisemos tratamiento de por vida de forma periódica.