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Ayer sábado comenzó la 102ª edición de la ronda francesa. Como todos los años, hay un abanico importante de aspirantes a lucir el maillot amarillo en los Campos Elíseos; Contador, Nibali, Froome o Quintana estarán llamados a ocupar los puestos más altos de la clasificación. La edición de este año, según los expertos, es escasa en cuanto a los kilómetros contrarreloj y la importancia de la montaña, por lo que será un escalador el que, probablemente, se alce con la gloria.

Durante todas las etapas, sobre todo las iniciales, habrá un protagonista, EL CALOR y cada uno la combatirá como pueda. Ha sido curioso ver una imagen de Nibali en la etapa prólogo. Se encontraba calentando sobre el rodillo, con los auriculares puestos escuchando su música favorita para motivarse y salir a tope y todo el torso y la espalda cubierta de cubitos de hielo. Ya se han visto chalecos para enfriar el tórax, disminuir la transpiración y bajar la frecuencia respiratoria, pero esto es nuevo.

¿Cómo se hidrata un ciclista?

El sudor corporal tiene una mayor cantidad de agua que de sodio, por lo que durante o después de un ejercicio intenso, al haber perdido mucho agua por el sudor, la orina se concentra y su color es más oscuro. Los riñones intentan ahorrar toda el agua que pueden. El agua sale de las células para equilibrar la que se ha perdido por el sudor y que el sodio y el potasio no aumenten proporcionalmente en sangre. Se activa la hormona ADH o antidiurética que es la encargada de ahorrar agua. La orina se concentra y se oscurece. Eso es un signo de deshidratación, lo contrario que cuando es clara. Empieza la sensación de sed que, generalmente, no se nota hasta que el organismo ha perdido entre 1.5 a 2 litros de sudor.

Hay que tener en cuenta que, en un ambiente caluroso, un deportista puede perder hasta 2.5 litros de sudor por hora. Dicho sudor es rico en agua, pero también contiene sodio, potasio, calcio y magnesio. Así, en esas dos horas de ejercicio si el ambiente es caluroso, se pueden perder, aparte de 2.5 litros de agua, 15 gramos de sodio, un nivel de pérdida que excede con mucho la ingesta de sal diaria.